“¡Papá, ella tiene mi mismo corazón!”, gritó la hija del millonario al levantar mi brazo frente a 30 invitados. Yo era la empleada de limpieza y llevaba seis años visitando la tumba de mi bebé. Su abuela quiso despedirme inmediatamente. Me quedé callada, anoté la fecha del cumpleaños y pedí una prueba de ADN. Nadie imaginaba quién había preparado aquella mentira. Advertisements

lo que ocurrió después demostraría que Rebeca estaba preparada para destruir a cualquiera que descubriera su secreto.

PARTE 2

Aquella noche, cuando los invitados se marcharon, Diego llamó a Mariana a su despacho.

—Necesito que me diga exactamente qué está pasando.

Mariana le contó toda su historia.

La fundación, la cesárea, la bebé fallecida y los seis años que llevaba visitando una tumba.

Cuando mencionó el nombre de la clínica, Diego dejó de respirar por un instante.

—Sofía dio a luz allí —murmuró—. Ese mismo día.

Mariana sintió que el