había reducido personal.
Elena llevaba días buscando otra oportunidad.
Había enviado solicitudes.
Había llamado a conocidos.
Había aceptado pequeños trabajos temporales.
Nada había sido suficiente.
—Hace cinco días tuvimos que dejar el departamento.
Arturo la miró sin interrumpir.
—¿Dónde han estado viviendo?
Elena tardó en responder.
—En el auto.
Lucía seguía mirando sus zapatos.
—Esta mañana dejó de funcionar.
Elena habló cada vez más rápido, como si temiera no poder continuar si se detenía.
—Gasté casi todo lo que quedaba intentando resolverlo. Después pagué transporte para llegar hasta aquí porque