pidió expresamente que la evaluaran igual que al resto de candidatos.
Una semana después recibió una llamada.
Le habían ofrecido un puesto.
Cuando Elena se lo contó a Arturo, lo primero que dijo fue:
—Me lo gané.
—Eso esperaba.
—Creí que diría “te lo dije”. —Lo pensé.
Elena sonrió.
Aquello fue el comienzo.
Los siguientes meses transformaron lentamente sus vidas.
Elena alquiló un departamento pequeño cerca del trabajo.
Arturo la ayudó con los primeros gastos, aunque ella insistió en devolverle una parte poco a poco.
El auto finalmente fue reparado.