Lucía volvió a tener una habitación propia.
Y Arturo empezó a aparecer con frecuencia.
Primero existían razones claras.
Un documento que Elena necesitaba.
Una invitación a comer.
Una actividad escolar de Lucía.
Después las razones dejaron de ser necesarias.
Lucía comenzó a llamarlo cuando necesitaba ayuda con una tarea.
Arturo descubrió que había olvidado casi todas las matemáticas de primaria.
Asistió a una presentación escolar y aplaudió tanto que Elena tuvo que pedirle que se calmara.
La acompañó al parque mientras aprendía a montar bicicleta.
Corrió detrás de ella durante