antes de marcharse.
Alejandro no intentó justificarse.
Escuchó.
Marta también se quedó varios días porque el avión debía ser revisado antes del regreso. Un equipo técnico suizo confirmó su diagnóstico inicial y detectó el pequeño deterioro aparecido durante el vuelo.
Uno de los ingenieros le preguntó dónde había estudiado.
—En Granada. Pero tuve que dejarlo.
—Deberías volver.
Marta sonrió.
—Eso intento.
Cuando finalmente autorizaron a Inés a continuar la recuperación en Madrid, regresaron los 3 a España.
Esta vez Marta ocupó el asiento delantero junto al piloto profesional que Alejandro