miraba pantallas.
Y gracias a aquella lección, una mañana en Málaga una joven invisible escuchó un motor que nadie entendía, un padre desesperado llegó hasta su hija y 3 vidas cambiaron para siempre.
Porque a veces el verdadero milagro no consiste en hacer lo imposible.
Consiste en que alguien, por fin, decida escuchar a la persona que todos los demás estaban ignorando.