habría de molestarme? Tomás formó parte de su vida. No tendría sentido pretender que nunca existió».
Isabel se quedó en silencio.
Nadie le había hablado así desde que había enviudado.
Diego dio un pequeño paso atrás.
«Y no tiene que explicarme nada más, Isabel. Ni hoy ni mañana. Solo quiero que sepa que aquí nadie le exigirá olvidar».
Fue la primera vez que pronunció su nombre sin llamarla señorita Morales.
Y a Isabel le pareció que aquella sencilla palabra guardaba una ternura que no estaba preparada para recibir.
Sin embargo,