EL AMOR QUE NO NECESITABA SACRIFICIOS

No fue tan sencillo como imaginábamos.

Había documentos que completar.

Un depósito que realizar.

Una habitación que encontrar cerca del centro de formación.

También necesitaba hablar con la directora de la clínica para decidir qué ocurriría con su empleo.

Durante una semana pasamos varias tardes sentados frente a nuestras computadoras, revisando posibilidades.

Esta vez, sin embargo, hubo una diferencia importante.

Cuando Valeria tenía que tomar una decisión, yo no intentaba hacerlo por ella.

Le preguntaba qué quería.

Y escuchaba.

Descubrí que tenía muchas más ideas de las que alguna vez