Me fui un mes y, cuando regresé, mi marido y mi hija descubrieron que ya no pensaba seguir rogando por un lugar en mi propia familia

familia.

—¡Ojalá tía Clara fuera mi mamá!

—¡Ella me deja comer lo que quiero!

—¡Nunca me hace sentir mal!

—¡Tú eres una mala madre!

—¡Ya no quiero que seas mi mamá!

Debajo de aquella fotografía aparecía una fecha escrita por Mia.

8 de octubre.

Mi cumpleaños.

Ese día había preparado durante horas el pastel frío que a Mia le encantaba.

También cociné una cena entera.

Le escribí a Daniel:

【Trae a Mia temprano. Quiero cenar con ustedes.】

No respondió.

Mi hija tampoco.

A la mañana siguiente Daniel escribió:

【Tuve un