seguir el proceso legal.
Seguí sus indicaciones. Reunimos los documentos que acreditaban el origen de mi herencia, revisamos las cuentas y preparamos los pasos necesarios para que mis derechos sobre el patrimonio fueran examinados correctamente.
No quería vengarme. Quería recuperar el control de mi vida.
Mientras tanto, Adrián seguía con su papel. Me escribía mensajes cariñosos, hablaba del frío canadiense y me pedía que cuidara la casa durante su ausencia. Yo respondía con normalidad. Él no sospechaba nada.
Cuando volví del aeropuerto, la casa estaba en silencio. En una repisa