saber de ella.
Pero entonces recordó algo.
—Sergio tenía fotografías de Ana.
Laura se quedó inmóvil.
—¿Qué fotografías?
—Me las mostraba para obligarme a guardar silencio. Decía que sabía dónde estudiaba.
La investigadora comprendió que las amenazas debían tomarse inmediatamente en serio.
Ordenó que se verificara la seguridad de la niña y se investigara cómo habían obtenido aquellas imágenes.
Dos días después, Sergio fue localizado y detenido para ser interrogado.
Al principio negó todo.
Aseguró que había entrado en la celda para realizar inspecciones extraordinarias.
Pero cuando los investigadores le