Las velas parpadeaban levemente sobre la fina capa de chocolate, proyectando sombras temblorosas en el mármol reluciente del gran

correr detrás de ti para alcanzarte —prometió el padre, abrazando cálidamente el pequeño cuerpo de su hijo.

—Entonces mi deseo de cumpleaños sí se va a cumplir —susurró el niño, ocultando su rostro en el hombro de su padre.

—¿Cuál fue tu deseo, Mateo? —preguntó el hombre, sintiendo cómo una lágrima silenciosa rodaba por su propia mejilla.

—Pedí que volviéramos a sonreír de verdad, sin tener que fingir para las fotos del periódico.

El Despertar de un Nuevo Comienzo

Los primeros rayos del amanecer comenzaron a filtrarse a través de