inflamada dejó de parecerme un detalle separado de las cuentas. Mi hermana también lo entendió. —Dame mis tarjetas. —No empieces con dramas. —Mis tarjetas, Javier.
No se las dio. Así que esa tarde Maribel llamó al banco, bloqueó las que estaban vinculadas a su nómina y pidió que el siguiente depósito salarial llegara a una cuenta nueva. Después contactamos a Verónica. Ella confirmó que conocía a Javier únicamente por el plan de vivienda y aceptó reunirse con nosotras el lunes. Antes de colgar preguntó algo extraño: —¿Maribel nunca firmó su
MI HERMANA TENÍA QUE PEDIRLE DINERO A SU ESPOSO HASTA