MI HERMANA TENÍA QUE PEDIRLE DINERO A SU ESPOSO HASTA

Y no tuve que pedir permiso”.
Un año después todavía no tenía casa propia. Rentaba un departamento modesto y llevaba sus cuentas en una libreta. A veces se equivocaba, gastaba de más o tenía que posponer una compra. Pero eran sus errores y sus decisiones.
Yo creí que descubriríamos que Javier se gastaba todo el dinero de mi hermana en fiestas. La verdad fue más complicada: sí escondía ingresos y se daba lujos que a ella le negaba, pero también estaba ahorrando. El problema era que había confundido ahorrar para