MI HERMANA TENÍA QUE PEDIRLE DINERO A SU ESPOSO HASTA

alguien con tener derecho a gobernar su vida. Usó el sueldo de Maribel, proyectó su renuncia y hasta imaginó vender la casa de nuestra madre porque estaba convencido de que un buen resultado justificaría no pedir permiso. No lo justificó. Una casa puede construirse con dinero de dos personas; un hogar, en cambio, no puede construirse con la voluntad de una sola.