MI HERMANA TENÍA QUE PEDIRLE DINERO A SU ESPOSO HASTA

Si quería ayudar en alguna reunión familiar, debía explicarle cuánto y por qué.
Yo ya había visto suficiente.
Meses atrás, durante una comida por el aniversario luctuoso de nuestro padre, Javier la había sujetado con fuerza de la muñeca durante una discusión.
Me interpuse antes de que ocurriera algo peor.
Desde entonces él sabía que yo no le tenía miedo.
Llegué al mercado cerca del mediodía.
Compré lo de la lista y, al salir por otra puerta para buscar fruta, escuché una carcajada conocida.
Javier estaba sentado en una terraza.