la puerta del dormitorio detrás de él. —¿Cuál de las dos vio la dirección? Maribel se levantó despacio. —Yo. ¿De quién es esa casa? Durante unos segundos intentó recuperar su tono habitual. Dijo que eran asuntos que ella no entendía, que guardara los papeles y que después hablarían. Entonces puse mi teléfono sobre la cama y le mostré la fotografía del mercado. —También podemos hablar de la deuda que terminaste de pagar hace catorce meses mientras seguías quitándole dinero a mi hermana. Javier dejó de mirarme a mí. Miró a
MI HERMANA TENÍA QUE PEDIRLE DINERO A SU ESPOSO HASTA