baile.
Pasé las páginas.
Había dibujos.
Fechas.
Pequeñas notas.
“Hoy Maddie sonrió”.
“Hoy Maddie no quiso jugar. Me senté con ella”.
“Hoy Maddie dijo que extraña a su papá. No supe qué decir, pero le llevé chocolate”.
Las lágrimas comenzaron a caer sobre el papel.
Pero entonces encontré algo que no esperaba.
En una de las páginas había una frase escrita con una letra distinta.
La letra de mi madre.
“Gracias por cuidar de mi hija cuando yo apenas podía sostenerme”.
Debajo, Ethan había respondido:
“Usted también tiene que estar