mi propia casa.
Miré hacia Evelyn.
—No es tu casa.
Silencio.
Ethan cambió de color.
Megan frunció el ceño.
Vanessa también pareció confundida.
—¿De qué habla? —preguntó.
Tomé la escritura.
La abrí.
—Este apartamento pertenece a Evelyn Carter.
Megan hizo una mueca.
—Claro que pertenece a mamá. Papá se lo dejó.
Vanessa miró a Ethan.
Y ahí ocurrió la primera grieta.
—Me dijiste que era tuyo.
Él ni siquiera la miró.
—Prácticamente lo es.
—No —respondí—. Legalmente no tienes un solo porcentaje.
—Soy su hijo.
—Eso no te convierte en