MI HIJA LLEVÓ UNA FIGURA DE CARTÓN DE TAMAÑO REAL A SU GRADUACIÓN Y MÁS DE DOSCIENTAS PERSONAS SE BURLARON DE ELLA.

mirada.

—Está bien.

Aquella noche llegamos a casa.

Preparé la cena.

Revisé algunos pendientes del trabajo.

Y olvidé el documento.

Al día siguiente tenía muchas cosas que hacer.

Pensé que llamaría a la escuela más tarde.

No lo hice.

Llegó el fin de semana.

Después otra semana.

Y finalmente dejé de pensar en aquello.

Nunca le pregunté a Renata si había entregado otra copia.

Nunca llamé a la dirección.

Nunca pregunté qué había ocurrido con Emiliano.

Mi vida siguió.

La suya no.

Lo que yo no sabía era que aquella