MI HIJA LLEVÓ UNA FIGURA DE CARTÓN DE TAMAÑO REAL A SU GRADUACIÓN Y MÁS DE DOSCIENTAS PERSONAS SE BURLARON DE ELLA.

lo invitó.

—Puedes venir si quieres.

Él respondió que lo pensaría.

Días después le dijo que no.

—No quiero volver a ese lugar.

—Lo entiendo.

—Y tampoco quiero que todos me miren como si fuera una víctima.

—Está bien.

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Mi hija no discutió.

No volvió a insistir.

En lugar de eso, entró al garaje.

Sacó una fotografía de cuando tenían quince años.

Compró cartón.

Una toga.

Un birrete.

Y comenzó a construir una figura de tamaño real.

No porque creyera que el cartón podía reemplazar