No quería volver a convertirse en el muchacho del incendio.
No quería que lo señalaran.
No quería que su historia circulara otra vez por toda la escuela.
—No quiero que me usen para hacer un escándalo —le dijo.
Renata respetó su decisión.
No lo presionó.
Pero siguió buscando una manera de demostrar que la escuela había cometido un error.
Y entonces llegó la graduación.
Un día que, para todos sus compañeros, representaba el final de una etapa.
Pero para Emiliano era un recordatorio de algo que le habían arrebatado.
Renata