MI HIJA LLEVÓ UNA FIGURA DE CARTÓN DE TAMAÑO REAL A SU GRADUACIÓN Y MÁS DE DOSCIENTAS PERSONAS SE BURLARON DE ELLA.

acomodado la borla del birrete para que cayera hacia el lado correcto.

Me quedé mirándola.

—Renata, ¿qué es eso?

—Lo voy a llevar a la graduación.

Solté una pequeña risa.

—¿Para qué?

Ella no se rio.

—Porque él también debería estar ahí.

Me acerqué.

Reconocí al muchacho.

Se llamaba Emiliano Cruz.

Había estudiado con Renata durante la secundaria.

Tres años antes lo habían expulsado de la escuela por un incendio en un laboratorio.

Recordaba vagamente el escándalo.

Un bote de basura incendiado.

Daños materiales.

Un profesor que lo había señalado