MI HIJA LLEVÓ UNA FIGURA DE CARTÓN DE TAMAÑO REAL A SU GRADUACIÓN Y MÁS DE DOSCIENTAS PERSONAS SE BURLARON DE ELLA.

como responsable.

Y un muchacho que desapareció de la escuela de un día para otro.

—Renata, ¿por qué vas a llevar una fotografía de Emiliano?

Mi hija acomodó la toga.

—Mamá, necesito pedirte algo.

—¿Qué cosa?

Me tomó de la muñeca.

—Prométeme que hoy no vas a intervenir.

Fruncí el ceño.

—¿Intervenir en qué?

—Solamente prométemelo.

—Pero…

—Por favor. Esto tengo que hacerlo yo.

La miré durante varios segundos.

Después asentí.

—Está bien.

No sabía lo que estaba prometiendo.

Y mucho menos sabía que aquella promesa me obligaría a enfrentar