papá. —Sí. —¿Y no hablaron en 30 años? —No. —Esto parece una novela. —Las novelas tienen menos trámites. 2 días después llegó a Cuetzalan. Al conocer a Mateo lo examinó de arriba abajo. —Así que usted es el hombre de las cartas. —Y tú la hija con derecho a desconfiar de mí. —Correcto. —Nos entendemos. Amalia volvió a casa con medicamentos, dieta nueva y la prohibición de estar sola unas semanas. Yo decidí quedarme. No me mudé con Mateo. Dormía en mi antiguo cuarto de la casa azul y trabajaba
# DESPUÉS DE 26 AÑOS, MI ESPOSO DIJO QUE NUNCA ME AMÓ Y QUE HABÍA OTRA MUJER; EN 10 MINUTOS EMPAQUÉ SU VIDA, LE PEDÍ LAS LLAVES Y SAQUÉ LA CARTA QUE LLEVABA 34 DÍAS OCULTANDO… SIN SABER QUE CAMBIARÍA TODO