# MI HERMANA ME EMPUJÓ POR LAS ESCALERAS POR LA HERENCIA DE PAPÁ… PERO NO SABÍA QUE EL HOSPITAL AL QUE ME LLEVARON ERA MÍO

que si gritaba lo suficiente, el mundo se acomodaba. Y yo fui el mundo que ya no quiso acomodarse. Ella lloró, pero esta vez no corrí a consolarla. Amar a alguien no significa cargar con la culpa que le corresponde. El juicio llegó meses después. Entré al tribunal con traje azul marino y mi bastón. Renata estaba en la mesa de la defensa, maquillada, seria, con esa expresión de víctima que tantas veces le funcionó en la familia. Pero ahí no estaba mi madre justificándola ni mis tías pidiéndome que “