Santa Lucía. Mi hospital. Incluso entre la sangre y el miedo, pensé: Renata no sabe lo que hizo. En urgencias, las puertas se abrieron y el equipo de trauma corrió conmigo. Yo había supervisado simulacros así cientos de veces, pero jamás imaginé estar debajo de las lámparas, con la ropa cortada, la piel llena de moretones y una enfermera sujetándome la mano. El doctor Aarón Paredes, jefe de columna, llegó al área y al verme se detuvo apenas medio segundo. Ese segundo bastó para que todo cambiara. —Es la doctora
# MI HERMANA ME EMPUJÓ POR LAS ESCALERAS POR LA HERENCIA DE PAPÁ… PERO NO SABÍA QUE EL HOSPITAL AL QUE ME LLEVARON ERA MÍO