conseguir un empleo precisamente en una de sus empresas.
Mi marido soñaba con conocer algún día al misterioso señor TS.
Lo que nunca imaginó fue que llevaba años despreciándolo durante las comidas familiares.
Pero aquella no era la única mentira que estaba a punto de descubrir.
Porque mientras yo descansaba en el hospital después del parto, Álvaro había encontrado la segunda llave de mi coche.
Y su familia ya tenía preparado un documento para convertir aquel robo en un supuesto regalo de boda.
PARTE III
El primer enfrentamiento serio por