tenía un todoterreno plateado que reservaba para ocasiones especiales.
Álvaro intentó convencerme de incluirla como conductora habitual en el seguro.
Me negué.
Días después descubrí fotografías de la documentación del vehículo en su móvil. Él aseguró que las necesitaba para consultar unas tarifas.
Empecé a sospechar, aunque jamás imaginé hasta dónde llegaría todo.
Mis contracciones comenzaron durante una tormenta de madrugada. Álvaro estaba en una celebración del trabajo y no contestó ninguna llamada. Tuve que ir al hospital en un taxi, agarrada al asiento mientras el conductor me miraba aterrorizado