punto de perder mucho más que un coche, tengo que volver unos años atrás.
Me llamo Clara Salvatierra, tengo treinta y dos años y trabajo como perito de automóviles en Madrid. Mi oficio consiste en examinar vehículos accidentados, valorar daños y descubrir cuándo alguien intenta ocultar una reparación importante. Puede parecer aburrido, pero a mí siempre me ha gustado. Mi padre me enseñó a distinguir una pintura original de una chapuza antes incluso de que aprendiera a conducir.
Compré mi todoterreno plateado cuando tenía veintisiete años. Recuerdo perfectamente aquella tarde