un asunto de mi familia.
Mi padre se acercó a la ventanilla y sonrió ligeramente.
—Por supuesto, Álvaro. Pero antes quiero hacerte una pregunta.
Mi marido resopló.
—¿Qué pregunta?
Mi padre abrió la carpeta.
—¿Recuerdas lo que dijiste de mi hija durante aquella reunión de directivos, cuando pensabas que ya habías apagado la cámara?
Álvaro dejó de sonreír.
Y por primera vez desde que lo conocía, vi auténtico miedo en sus ojos.
PARTE II
Para entender por qué mi padre llevaba aquella carpeta y por qué mi marido estaba a