ME ARROJÓ A UN FOSO DE SERPIENTES PARA COMPLACER A SU AMANTE… SIETE AÑOS DESPUÉS, VOLVIÓ A VERME Y CAYÓ DE RODILLAS

grupos estaban equivocados.

Comencé revisando contratos que llevaban años generando pérdidas.

Descubrí intermediarios que cobraban comisiones injustificadas, rutas de transporte ineficientes y acuerdos diseñados para beneficiar a antiguos socios.

Trabajaba catorce horas diarias.

Aprendí de especialistas en logística, geología, finanzas y gestión de riesgos.

Asistí personalmente a negociaciones donde nadie esperaba verme.

Y cuando un consorcio intentó obligarnos a aceptar condiciones abusivas, abandoné la mesa y conseguí dos socios alternativos.

Por primera vez, mis decisiones no servían para sostener el imperio de un hombre.

Servían para construir el mío.

Un