mano y trató de sujetarla de la muñeca.
Marisol reaccionó.
Se interpuso.
—No la toque.
En el cuarto de seguridad me puse de pie.
Renata abrió los ojos.
—¿Acabas de empujarme?
Marisol no la había empujado.
Las cámaras mostraban todo.
—No la toqué. Solo estoy protegiendo a la niña.
Renata sacó su teléfono.
Y entonces dijo la frase que terminó de revelar quién era realmente.
—Perfecto. Voy a llamar a la policía. Les diré que me atacaste.
Marisol palideció.
Renata sonrió.
—Y también le diré a Alejandro que te sorprendí