tratando de abrir su caja fuerte.
Sentí las manos cerrarse.
Renata continuó:
—¿A quién crees que va a creer? ¿A su futura esposa o a una empleada?
Miré a Héctor.
—Guarda todas las grabaciones.
—Ya se están respaldando.
—Haz 3 copias.
Tomé aire.
—No quiero que desaparezca ni 1 segundo.
Héctor se levantó.
—¿A dónde va, señor?
Miré la pantalla.
Renata seguía amenazando a Marisol mientras mis hijas lloraban detrás de ella.
—A recuperar mi casa.
Parte 2: Subí por el pasillo de servicio sin hacer ruido.
Mientras caminaba, escuchaba