transferencias.
—Puedo explicarlo.
Laura intervino.
—También tenemos facturas por servicios que aparentemente nunca se prestaron.
Renata empezó a respirar rápido.
—Alejandro, escucha.
—Te estoy escuchando.
—Era una inversión.
dinero.
—Nuestro dinero.
La miré durante varios segundos.
—No existe ningún nuestro.
Renata se derrumbó.
—Yo iba a ser tu esposa.
—Ya no.
Los agentes le pidieron que los acompañara para esclarecer las acusaciones y formalizar la denuncia.
Renata reaccionó con furia.
—¡Todo esto es por ella!
Señaló a Marisol.
—¡Esa mujer te está manipulando!
Sofía se aferró a mi pierna.
Renata