Miré a Laura.
—¿Movimientos?
Ella asintió.
—Mientras usted subía, pedí al equipo financiero que revisara las cuentas domésticas administradas durante los últimos meses.
Renata dio un paso atrás.
Laura continuó:
—Encontramos 4 transferencias que requieren explicación.
Vi cómo Renata apretó la mandíbula.
—¿De cuánto estamos hablando?
Laura puso una hoja frente a mí.
Casi 26 millones de pesos.
Dinero enviado desde cuentas destinadas a gastos de la casa hacia empresas vinculadas con familiares de Renata y, posteriormente, a cuentas en el extranjero.
La miré.
—¿Robaste dinero?
—No.
—Aquí están las