extraño.
—¿Cómo?
—Cada vez están más apegadas a ella. Cuando llegas, se quedan calladas. Cuando Marisol entra, corren a abrazarla. Esa mujer sabe demasiado sobre esta familia.
Renata tocó mi
mano.
—Las personas silenciosas son las que más debes vigilar.
No quise creerle.
Pero la duda es una enfermedad discreta.
Empieza pequeña.
Luego contamina todo.
Durante días comencé a observar cosas que antes me parecían normales. Marisol sabía exactamente cómo le gustaba el desayuno a Sofía. Valeria la esperaba después de la escuela. Las 2 niñas parecían tranquilizarse cuando ella