Mi suegra me afeitó la cabeza mientras dormía

No le gustó.

***

Eleanor tampoco se adaptó bien.

Pasó de dar órdenes a depender completamente de su hijo.

Y descubrió algo desagradable.

Daniel no era tan competente como ella siempre había imaginado.

Porque gran parte de la estabilidad que atribuía a él había sido creada por Mariana.

***

Tres meses después del incidente, Mariana recibió una última llamada.

Era Daniel.

Su voz sonaba diferente.

Más tranquila.

Más cansada.

Más honesta.

—No te llamo para pedir que vuelvas.

Mariana guardó silencio.

—Bien.

—Solo quería decirte algo.

Hubo una larga pausa.

—Tenías razón.