el patio para hablar.
Hasta que, 5 semanas atrás, sucedió algo imposible.
Elena despertó y distinguió una mancha clara frente a la ventana.
Pensó que lo había imaginado.
Al día siguiente volvió a verla.
Después aparecieron sombras.
Contornos.
Movimiento.
Sin decirle nada a Mauricio, pidió a su hermana Verónica que la acompañara con el oftalmólogo.
Después de varios estudios, el médico se sentó frente a ella.
—La lesión está evolucionando mejor de lo esperado.
Elena apretó las manos.
—¿Voy a volver a ver?
—No puedo prometerle una recuperación completa.
Pero