que vendiste —continuó Héctor—. No solamente cifras. Vendiste la tranquilidad de personas que confiaban en ti.
La reunión terminó sin gritos.
Se le retiraron los documentos el acceso a los sistemas y confidenciales de la empresa, se recuperaron los equipos de trabajo mediante el procedimiento correspondiente y el abogado inició las acciones legales.
Héctor no intentó revisar su teléfono personal ni obligarlo a firmar una confesión.
Quería justicia, no cometer otro error por desesperación.
Antes de marcharse, Daniel se detuvo junto a la puerta.
—Barragán seguirá siendo su competencia.
-Perder.