aceptado colaborar sin comprometer ninguna operación real.
En la sala de juntas, frente a la cámara escondida, Héctor anunció:
—Estamos considerando una compra de ochenta millones de pesos. Necesitamos siete por ciento de descuento, veinte días para pagar y transporte incluido.
Sergio frunció el fondo.
—Esas condiciones son demasiado buenas.
—Por eso vamos a negociarlas.
Daniel escribió cuidadosamente cada cifra.
Tres días después, llamó Ricardo.
—Héctor, no vas a creer quién vino a verme.
—Barragán.
—Su director comercial. Ofrecieron comprar maquinaria por ochenta millones, con un descuento del seis por