si quieres saber la verdad, no vuelvas a esa casa todavía. Tu padre descubrió quién te mandó a prisión.
Y en ese instante comprendí algo que me heló la sangre:
Mi condena no había sido un error.
Había sido parte de un plan.
Parte 2
El cuidador se llamaba Walter Hale.
Me llevó a una caseta pequeña detrás de la capilla vieja del cementerio. Olía a madera húmeda, café recalentado y tierra mojada. En una esquina había herramientas de jardinería. En otra, una estufa eléctrica oxidada.
Yo seguía con la