llevado el apellido Conroy con orgullo.
Mi padre había sido mi héroe.
—Eso es mentira —susurré.
Mercer no apartó la mirada.
—Ahora tenemos razones para creer que aquella declaración era falsa.
Las lágrimas comenzaron a correr por mis mejillas.
—¿Mi padre murió creyendo que lo habían acusado de algo que no hizo?
El general respiró profundamente.
—No conocemos todavía toda la verdad sobre las circunstancias de su muerte.
En ese momento llamaron a la puerta.
Un ayudante entró rápidamente.
—General, el coronel Harmon acaba de llegar.
Mercer asintió.
—Que espere.