PARTE 2 — EL SECRETO DE LOSKA RAVEINTIOCHO AÑOS

una orden que nunca debió aceptar.

Cuando salí de la consulta, lo encontré esperando en el pasillo.

Tenía los ojos rojos.

—Sargento…

Me detuve.

—Dewitt.

El joven bajó la cabeza.

—Lo siento muchísimo.

Guardé silencio.

—Pensé en mi novia —continuó—. En el bebé que viene. Ella dijo que podía arruinar mi carrera.

Respiré profundamente.

—Entiendo que tuvieras miedo.

Él levantó la mirada.

—Pero no debería haberla tocado.

—No —respondí—. No deberías.

Sus ojos se llenaron de lágrimas.

Le puse una mano sobre el hombro.

—Un uniforme no significa que nunca