Fui sola a la Gran Muralla porque mi esposo tenía que trabajar… y encontré su candado de amor con otra mujerFui sola a la Gran Muralla porque mi esposo tenía que trabajar… y encontré su candado de amor con otra mujer

que su esposa no podía enfermarse.

Su esposa.

Cada vez que lo decía, algo dentro de mí se astillaba.

No porque la odiara.

Todavía no.

Sofía no parecía una mujer calculadora. No parecía una amante que disfrutaba destruyendo un matrimonio ajeno. Parecía, más bien, una niña sosteniendo una vela en una casa llena de gas, sin saber que todo podía explotar.

—¿Cuánto tiempo llevan casados? —pregunté.

Ella levantó tres dedos.

—Tres años.

Me detuve un segundo.

Tres años.

Yo llevaba tres años casada con Adrian.

Nuestra boda fue en mayo.