una imagen espejo en un servidor secundario que yo pagaba con mis propios fondos personales.
Hice doble clic sobre el archivo de mensajería del 14 de febrero pasado.
San Valentín.
Esa noche, Julián me había enviado un mensaje a las ocho diciendo que la junta de accionistas minoritarios se había prolongado en un restaurante a las afueras y que no podría cenar en casa.
Me quedé sola en el gran comedor de la mansión, frente a dos platos de salmón que se enfriaron lentamente sobre la vajilla de porcelana fina