de carga extraordinario para los balances. Déjala que siga cuadrando los números; mientras ella crea que protege nuestro matrimonio, nos blindará gratis ante el consejo».
Paulina: «¿Y cuándo vas a quitarle los poderes de firma? Odio ver su nombre en las licitaciones importantes».
Julián: «Cuando cerremos la toma de posesión de la presidencia. Para entonces, la deuda estará tan atada a su nombre que no tendrá más remedio que tragar con lo que le ofrezcamos en el divorcio para no ir a la cárcel».
Paulina: «Eres diabólico, mi amor. Me