te dejé el coche y hasta le mandé dinero a tu mamá para que no te faltara nada.
Fernanda comenzó a llorar.
—Estaba confundida.
—No estabas confundida cuando reservaste el hotel.
Ella intentó tomarle la mano, pero Ricardo la retiró.
—Vamos a recoger tus cosas de nuestra casa. Mañana hablaré con un abogado. No voy a hacer un espectáculo aquí.
Teresa se puso de pie.
—Ricardo, no se precipite. Fernanda y Daniel tuvieron una historia muy fuerte.
Él la miró incrédulo.
—¿Usted sabía que estaba casada?
—No.
—Entonces la próxima