el celular, salía al balcón para contestar y apagaba la pantalla cuando yo me acercaba.
Una noche revisé el registro de llamadas de nuestro plan familiar. El mismo número aparecía cinco o seis veces al día.
Bastó buscarlo en fuentes abiertas para encontrar un nombre conocido: Fernanda.
La ex prometida de Daniel.
La mujer de la que Teresa hablaba como si hubiera sido una princesa perdida.
—Fernanda sí sabía atender una casa. Fernanda sí entendía a Daniel.
Según la historia oficial, se había ido de Guadalajara tres años antes. Pero