Pero alguien había modificado las instrucciones.
La autorización llevaba la firma de Victoria.
Y otra firma.
La de un médico llamado Samuel Reed.
Adrian palideció al verla.
—Ese hombre dirigió mi tratamiento cuando estaba enfermo.
—¿Qué significa?
Adrian permaneció inmóvil.
—Significa que estuvo involucrado en todo.
Esa misma noche, Samuel Reed pidió reunirse conmigo.
Llegó nervioso, mirando constantemente hacia la calle.
—Debo decirle algo sobre su embarazo —susurró.
Sentí un escalofrío.
—¿Qué cosa?
El médico sacó una fotografía antigua.
Mostraba a dos recién nacidos acostados uno junto al otro.
Ambos